No suelo extenderme demasiado en los comentarios pero después de ver el reportaje que emitió ayer la “2” este artista merece un buen hueco en el blog.
 
César Manrique nació el 24/04/1919 en Lanzarote. Los Manrique constituían una familia típica de clase media y sin agobios económicos.
Participó en la Guerra Civil Española como voluntario del lado franquista. Su experiencia fue atroz, y nunca quiso hablar de ella. En el verano de 1939, una vez concluida la guerra, César regreso a Arrecife. Llegó vistiendo aún el uniforme militar. Tras besar a su familia, subió a la azotea de la casa, se desnudó y prendió fuego a la ropa.
 
Ingreso en la Universidad de La Laguna, para estudiar Arquitectura Técnica, que a los dos años abandonaría. En 1945 se traslada a Madrid para entrar becado en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. En 1964 marchó a Nueva York, donde estuvo hasta el verano de 1966. Alquiló su propio estudio y empezó a pintar una amplia obra, pero comenzó a sentir nostalgia de Lanzarote.
 
Y esta es la realidad actual: Es imposible imaginarse Lanzarote sin César Manrique y viceversa. Era pintor, escultor, arquitecto, ecologista, conservador de monumentos, urbanista y paisajista.
Las paradojas del destino determinaron que encontrara la muerte en un accidente automovilístico, cuando él detestaba la masificación de vehículos.

La Casa del Campesino, Lanzarote.

El Taro de Tahiché, su casa. Construida en el espacio vacio que dejaron 5 burbujas volcánicas.
Es la actual sede de su Fundación en Lanzarote.

 

 

El Mirador del Río, Lanzarote.

Gruta de los Jameos del agua, Lanzarote (jameo: tubo volcánico).
 
Parque marítimo del Mediterráneo, Ceuta.

 

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