Me encantan los turbantes, casquetes y cualquier complemento alternativo a los típicos tocados. En “El tiempo entre costuras” quedé asombrada por la elegancia y clase con la que resolvieron los looks de “Aris” era tal y como lo había imaginado en el libro.
Tenía pendiente este post desde febrero… Nunca había tenido una boda en pleno invierno y me pareció una buenísima idea confeccionar un tocado que a la vez me abrigase un poquito.
Inicialmente pensé hacerlo en terciopelo o ante, pero no fue tarea fácil encontrar la tonalidad “caramelo” así que me decante por un satén con bastante cuerpo. ¡El broche es la pieza estrella! Dio un toque muy oriental!

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